A oscuras, a propósito
No hay nada que mirar. La pantalla se apaga y los ojos descansan para que recen el alma y las manos.
El Santo Rosario, en tu bolsillo
El teléfono se apaga, queda en silencio, y se vuelve un rosario. Una vibración por cada Ave María; otra, distinta, al llegar el Gloria. Reza mientras caminas, esperas el metro o vuelves a casa — y convierte el instante ordinario en oración.
Por qué a oscuras ↓El Rosario
«Si quieres ser grande, hazte pequeño.»San Josemaría Escrivá · Santo Rosario
El Rosario es la oración más sencilla y, a la vez, la más honda. No pide ingenio ni palabras nuevas: pide manos, constancia y un corazón de niño. Cuenta tras cuenta, repites a María lo que el ángel le dijo, y el alma se va serenando hasta quedarse a solas con Dios — en medio del ruido, de las prisas, de lo de siempre.
Pero hoy lo que llevamos en el bolsillo no nos recoge: nos dispersa. La pantalla reclama los ojos a cada instante. Por eso RosaryGo no se mira. Se apaga. Mientras lo tienes guardado, va marcando cada Ave María con un latido en silencio, y tú avanzas con el tacto, no con la vista. La pantalla se apaga para que el alma vea.
Cómo funciona
Abres RosaryGo y comienzas el Rosario del día. Una breve introducción para serenar el corazón antes de la primera cuenta.
Lo bloqueas y lo dejas en el bolsillo. Se acaban los ojos en la pantalla: empieza el recogimiento.
Avanzas con un botón físico. Sientes cada Ave María en la mano y, antes del Gloria, un latido distinto te lo anuncia.
Una decena: diez Ave Marías y, al final, el Gloria. Pruébalo aquí — vibra en tu dispositivo si lo permite. Así rezarás: sin mirar, sin contar, dejándote llevar.
Cuando tu corazón quiera.
Características
No hay nada que mirar. La pantalla se apaga y los ojos descansan para que recen el alma y las manos.
Una vibración suave marca cada cuenta. No tienes que contar: solo estar, y dejarte llevar por María.
Al cerrar la decena, un latido distinto te recuerda dar gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Pasas de cuenta con un botón físico: el volumen en Android, el botón de acción en iPhone. Sin desbloquear.
Ni un sonido. Reza también en la iglesia, en misa o en familia, sin molestar a nadie.
Gozosos, Dolorosos, Gloriosos y Luminosos, ordenados según el día, como manda la costumbre de la Iglesia.
Dónde rezar
Hay un Rosario escondido en los ratos de siempre. Esos minutos que se nos iban en la pantalla, ahora pueden ser de Ella.
El trabajo, las prisas y lo cotidiano dejan de ser un estorbo para rezar: se vuelven el lugar mismo de la oración.
Para contemplar hoy · Hoy
No se trata de recitar, sino de mirar. En cada misterio, María nos lleva de la mano hasta su Hijo.
Plataformas
Pantalla apagada, en el bolsillo. Avanzas con los botones de volumen y sientes una vibración táctil en cada Ave María. Totalmente silencioso.
El botón de acción pasa de cuenta con una vibración silenciosa, incluso bloqueado. Se configura una vez en Ajustes → Botón de Acción.
De nadie más. RosaryGo no pide cuentas, no recoge datos, no necesita conexión y no hace ningún sonido. Ningún ojo te mira rezar: solo el del Padre, que ve en lo escondido.
Ad Iesum per Mariam
Empieza hoy. Una decena al día, y deja que Ella haga el resto.
Gratis, y así seguirá
«Gratis lo recibisteis, dadlo gratis.»Mt 10, 8
RosaryGo es gratuito, sin anuncios y sin cuentas — y así seguirá. El mejor apoyo que puedes darnos es una oración por esta obra y por cuantos rezan con ella. Y si además quieres ayudar a sostenerla, dentro de la app hallarás un modo sencillo y del todo voluntario de hacerlo: nunca un muro, nunca una obligación.
Así seguimos creando apps católicas al servicio de quien quiera rezar. Que Dios os lo pague.